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¿Sos una esponja emocional?

Decimos que alguien es una esponja emocional cuando se trata de una persona con un rasgo característico de sensibilidad muy acentuado.
El esponja es Hiper-Mega-Extra sensible a todo lo que ocurre a su alrededor.
La persona esponja siente con más y más intensidad.
Comprender si vos o alguna de las personas que te rodean es una esponja emocional puede ayudarte mucho.
En un principio, ser más sensible de lo normal, no es algo malo, sino más bien lo contrario. Pero cuando no canalizás ese derroche de sensibilidad hacia el entorno, pueden aparecer problemas en forma de múltiples síntomas: cansancio casi permanente, somatizaciones, exceso de somnolencia, emotamiento, baja energía, depresión, ansiedad y un largo etc.
Lo malo de las personas esponja es que les costará identificar cuál es la causa, jamás pensarán que se debe a un rasgo de personalidad mal canalizado.

Reactividad al entorno

Las personas muy sensibles poseen un sistema nervioso muy refinado, que les convierte en muy buenas antenas receptoras, sus sentidos están más amplificados y esto se traduce en que siempre están absorviendo información extra y emociones del entorno sin ser muy consicentes de ello.

Esta característica hace que estén más pendientes del entorno que de ellas mismas.

La consecuencia es que se pueden saturar si no aprenden a soltar parte de todo lo qeu “chupan” si tenemos en cuenta el apelativo de esponja.

Saber esta información es un antídoto en sí mismo muy eficaz. Saber esto permite drenar con mayor facilidad todo lo qeu tomás de un ambiente triste, tóxico o nocivo.

Si no sabés digerir esta información extra que tomás de los ambientes, finalmente puede desencadenarse un colapso en forma de cansancio, irritabilidad, ganas de desaparecer y tristeza.

La solución no es huir de estas circunstancias sino de comprenderla y vivir lo mejor posible con ella.

Tener información de lo que te está ocurriendo es tener el poder.

Claves para darte cuenta si sos una persona esponja:

Un punto importante es detectar si cíclicamente te sentís extenuadx hasta el punto de querer encerrarte y que no te llegue ningún estímulo, porque no podés más.

Estos son algunos rasgos de las personas esponja:

  • Te sentís como un “bicho raro”
  • Te agobiás con facilidad
  • Te tomás todo de forma muy personal
  • Sos muy reactivx emocionalmente
  • Sabés apreciar el arte y la belleza
  • Sos autoboservadorx
  • Sos muy sensible a la crítica del entorno
  • Perfeccionista
  • Meticulosx
  • Obsesivx
  • Muy emotivx
  • Intuitivx
  • Entregadx
  • Empáticx

Si te considerás una persona hipersensible, es importante que esta hipersensibilidad no te pase factura. Esto implica conocer mecanismos para soltar todo aquello que te sobra y no es imprescindible para vos. Está bien ser empático (de hecho es necesario para vivir en sociedad) pero el exceso de empatía puede volverte muy permeable. El exceso de empatía puede llevarte a querer “arreglar a las personas” que creés que lo necesitan. Desde esta actitud es muy fácil que la personja esponja se acerque a personas que terminarán perjudicándola.

Te mostramos 4 recomendaciones importantes si creés que sos una persona esponja:

1.- Practicá la compasión

Tenés que aprender a discernir entre tus emociones y las de los demás, practicar la copasión es una forma de no empatizar en exceso.

Si te dejás arrastrar por las emociones perdés la objetividad y no solo no ayudás a los otros sino que estás desayudándote a vos mismx.

Compasión es empatizar con las emociones de los demás pero no dejarte arrastrar por ellas.

Compasión es implicarse pero, a la vez, estar desimplicado.

2.- Cuidá tu salud como oro

Si sos esponja, sé consciente de ésto y sabé que tenés que descansar y cuidarte más que los demás para poder  regenerarte. Cuidá tu alimentación, reposá, meditá, pasá tiempo en silencio.

3.- Poné (y ponete) límites

Aprendé a decir que no, saber cuáles son tus límites y marcalos de la mejor manera posible.

Si te considerás esponja y creés que es momento de dejar una conversación, hacelo. Si sentís que es momento de despedirte, hacelo. Si sentís que estás al borde del colapso, retirate a descansar.

Respetá tu tiempo, tu ritmo y tus necesidades.

4.- Expresá tu sensibilidad

También es importante que canalices esa enorme sensibilidad haciendo lo que más te gusta para volcarlo al exterior y de ésta forma, participar con el entorno no sólo recogiendo información sino también aportando algo.

Fuente: Virginia De La Iglesia para Psicoelevate

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